Othón Cuevas, Día Internacional de la Mujer y Centéotl AC!
Nacer en el campo es hermoso, la vida es tranquila, muy satisfactorio, se lleva una vida plena. Pero también es muy duro; es muy difícil porque lo que se produce tiene muy poco valor. El trabajo del campesino no es valorado; ¡pareciera que se le desprecia! Es muy difícil vivir del campo. Cuanta gente tiene que emigrar de su lugar de nacimiento buscando una mayor estabilidad económica, mejores condiciones de vida, lo cual tampoco es fácil, es posible acceder a empleo; muy mal pagados por cierto; generalmente el trabajo en las ciudades o localidades muy grandes es a costa de la salud. Luego una vez imposibilitados, incapacitados o envejecidos, soñamos en retornar a nuestros lugares de origen, a tener una vejez más apacible, sana o saludable; “una vejez digna”; comentan muchos. La mayoría de las veces esto no pasa de ser un mero sueño; pues nunca se hace realidad, esto básicamente porque las condiciones del campo no han mejorado, más bien al contrario, han empeorado, pues además del desastre ecológico que se tiene derivado del cambio climático y que se manifiesta directamente en escasez de lluvia, canículas más severas, periodos más corto de lluvia; temperaturas elevadísimas, fríos extremos, invasión de plagas nuevas e incontrolables. La corrupción, la manipulación política y el juego de las instancias; haciendo como que trabajan en pro del campo, cuando en realidad no hacen más que tomarse la foto con los mismos; el campesino para las instancias se vuelve mero folklor, se otorgan recursos curiosamente con quienes no necesitan los apoyos pero que si tienen los canales y las formas para acceder a las exigencias de “las reglas de operación”, que se han realizado nunca pensando en las personas empobrecidas del campo. Se añaden conflictos sociales entre comunidades campesinas y una degradación generalizado de los suelos agrícolas.
El trabajo que desarrollamos en el Centro de Desarrollo Comunitario “Centéotl” AC es muy interesante y apasionante. Somos una organización que fomenta la interacción entre nosotros. Cada mes, todos los programas que formamos Centéotl AC nos reunimos en algún lugar donde quepamos todas y todos y desarrollamos el intercambio de experiencias, para lograr mayor conocimiento entre nosotros, propiciamos las discusiones con el fin de crecer y enriquecernos con el trabajo y las capacidades que han desarrollado los demás.
El pasado sábado 3 de marzo de 2018, llevamos a cabo nuestra Reunión Institucional que tuvo por objetivo “Fomentar la integración, la participación y trabajo en equipo a través de propiciar la integración grupal y generar condiciones de confianza entre quienes integramos la familia Centéotl AC”
Para facilitar dicha integración desarrollamos varias dinámicas y trabajo en equipos.
Dado que somos más de sesenta personas nos agrupamos en equipos pequeños y trabajamos en torno a tres preguntas generadoras:
¿Quién soy?
Rasgos de mi vida que quiero compartir
¿Qué hago y cuál es la importancia de lo que hago en Centéotl AC?
Fue muy interesante conocernos de forma más profunda, pues a pesar de que hay algunos que llevamos mucho tiempo trabajando juntos, conocemos lo que hacemos, pero saber quién es la otra persona; conocer sus gustos, lo que le atemoriza, como se siente dentro de la organización y como concibe su quehacer dentro de un todo a pesar de formar parte de un programa fue muy aleccionador y lleno de vivencias y aprendizajes.
Al finalizar; la actividad de integración llegamos a tres conclusiones:
Todas y todos quienes laboramos en el Centro de Desarrollo Comunitario “Centéotl” AC hemos desarrollado una visión de integralidad muy consciente y profunda de lo que queremos lograr como organización y como lo vamos enfocando desde los diferentes programas. Nos concebimos partes de un todo.
Que nos sabemos reconocer como individuos de carne y hueso; con limitaciones diversas pero con capacidades particulares y que todos y todas vamos creando nuevas capacidades a partir de las capacitaciones y las metodologías que empleamos en nuestro quehacer.
Que somos un equipo con edades muy diferentes y es importante trabajar en torno a un proceso de reflexión para hablar lenguajes comunes respecto a la misión y visión de Centéotl AC. Que la edad no sea limitante para entender lo que queremos lograr como organización.
El amaranto es una planta originaria de Mesoamérica, era cultivada al igual que el maíz y el fríjol en la época prehispánica. Pertenece a la familia de los quintoniles (Amarantacea, para los técnicos), está considerado como un “falso cereal”, pues aunque es una semilla pequeña que contiene todas las propiedades de los cereales, no es algún pasto, como el trigo, el arroz o el maíz.
Este grano, que los españoles en la conquista de México llamaron “bledo”, quizá por su tamaño, pero también debido quizá a que no lo valoraron, pues cuando se dice que ¡¡ME IMPORTA UN BLEDO!!, quiere decir que no nos importa, tradicionalmente lo conocemos a través de las “alegrías”; que se expenden por mujeres en los tianguis grandes como Zimatlán, Zaachila, Ocotlán, Oaxaca, Ayoquezco, entre muchos otros que tenemos en Oaxaca, y que en muchas ocasiones consideramos como de poco valor e interés, cuenta con propiedades nutritivas excepcionales y también una gran facilidad para ser cultivado, pues se adapta bien a una gran diversidad de suelos, pero principalmente se desarrolla en tierras arenosas, pedregosas, someras que son con los que cuenta el Valle y la Sierra Sur de Oaxaca, en donde El Centro de Desarrollo Comunitario “Centéotl” AC ha decidido promover su cultivo como una alternativa para atender la desnutrición y la falta de opciones productivas para campesinos de ambas regiones desde 1996, en este año estamos cumpliendo 22 años de promover este pequeño grano que en un gramo contiene alrededor de 2000 semillas, aproximadamente 2 millones de granos por kilogramo.
Este es un cultivo que llego para quedarse en las comunidades con las que trabajamos, pues cientos de familias lo han adoptado como cultivo, pero miles lo consumen como un alimento de alto valor nutricional.