El Centro Escolar Aparicio visita el CDCA!

En el Centro Demostrativo y Capacitación Agroecológica (CDCA) el día de hoy recibimos con gran entusiasmo la visita de 28 niñas y niños del Centro Escolar Aparicio.

El objetivo principal de esta visita fue que los estudiantes conocieran de cerca las plantas de amaranto, el diminuto y nutritivo grano esencial para la elaboración de la tradicional alegría.

Aprovechando la cercanía de las festividades, la jornada se complementó con un taller práctico donde los pequeños aprendieron a elaborar una de las figuras típicas de la temporada: la “calaverita de amaranto”, que forma parte esencial de los adornos en los altares de Día de Muertos.

Convivencia y Tradición.

Los estudiantes estuvieron acompañados por 25 adultos (padres, madres, maestras y maestros) que también compartieron un desayuno tradicional con unas ricas memelitas y un atole de amaranto.

Dado que en nuestras instalaciones se montó el altar de muertos, compartimos la tradición con nuestros visitantes ofreciéndoles un delicioso chocolate con pan y convivimos con mucho gusto.

Agradecemos sinceramente al Centro Escolar Aparicio, a sus alumnas, alumnos, padres de familia y docentes por su valioso interés en nuestra labor, por convivir con nosotros y por contribuir a mantener vivas nuestras tradiciones, las cuales aportan salud y bienestar a nuestro cuerpo, mente y espíritu.

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El rescate de la medicina ancestral y el impulso a la autonomía local

Las tinturas, remedios herbales utilizados desde tiempos inmemoriales, representan la viva manifestación del saber ancestral. Las propiedades terapéuticas de las plantas son la base de la terapia con plantas, una práctica que hoy resuena con una profunda necesidad de reconexión con nuestros recursos locales y la sabiduría de nuestros antepasados.


En este contexto de revalorización cultural y alternativa, el Centro Demostrativo y de Capacitación Agroecológica (CDCA), en colaboración con Bancomunidad, realizamos un taller práctico este 13 de octubre. La actividad, centrada en la elaboración de tinturas, reunió a veinte mujeres integrantes de la colmena 6 “Nueva Esperanza” en San Isidro Zegache.

Con gran empeño, las participantes se sumergieron en el proceso de la importancia y los beneficios de esta técnica milenaria. Se puso especial énfasis en el conocimiento tradicional asociado a cuatro plantas medicinales locales: Cedrón, hierbabuena, orégano orejón y salvia de Castilla, verdaderos tesoros de nuestra farmacopea natural.

Aprendiendo juntos las propiedades curativas

El cedrón fue reconocido por su uso en la tradición oral para aliviar problemas digestivos como cólicos, gases, diarrea y náuseas; también se destacaron las propiedades antiinflamatorias, antisépticas y analgésicas de la hierbabuena, utilizadas históricamente para mitigar dolores de cabeza y musculares.


El orégano orejón se presentó como un aliado contra problemas respiratorios como tos y congestión nasal; es también un calmante natural para el estrés y el insomnio. Finalmente, la salvia de Castilla exhibió sus cualidades antiinflamatorias, antioxidantes y antisépticas, recomendada para aliviar molestias estomacales, dolor de garganta y manejar los sofocos de la menopausia.


Tras comprender el método para concentrar los activos de las plantas en una solución (generalmente alcohol o glicerina), compartimos conocimientos, presentando una variedad de 14 tinturas de nuestro banco en el CDCA, las cuales son: té limón, lavanda, albahaca, cedrón, estáfiate, granada roja, insulina, orégano, romero, salvia, vetiver, cuachalalá, cuatle y diente de león.

Las participantes aprendieron la técnica de la microdosis: diluir 3 mililitros de tintura madre en 27 mililitros de agua purificada, una práctica que facilita su uso cotidiano. Como incentivo para la salud autónoma, cada asistente recibió una microdosis acorde a sus necesidades.


Este resurgimiento del interés por la medicina herbolaria va más allá de una tendencia; es una afirmación de la identidad cultural. Desde la perspectiva social y económica, el rescate de la medicina tradicional tiene un impacto transformador.

Su uso no solo mantiene vivas las tradiciones ancestrales de sanación y refuerza la identidad cultural, sino que también promueve la autonomía económica. Producir nuestra propia medicina con recursos locales significa reducir la dependencia de mercados externos, generando un valioso impacto económico comunitario y fomentando un consumo responsable, sostenible y natural.


En el CDCA, a través de estos talleres, fortalecemos de manera colectiva el conocimiento tradicional al promover la autonomía de la salud comunitaria y reconocer el valor intrínseco de nuestras plantas y conocimientos curativos; se impulsa un modelo de bienestar integral.

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