En el marco del Día Internacional de la Madre Tierra, celebrado cada 22 de abril, desde el programa de Jóvenes Contadores de Historias vivimos este 24 de abril una jornada llena de reflexión, aprendizaje y conexión con la naturaleza junto a las juventudes de la comunidad de Santa Ana Zegache, Oaxaca.
Hoy más que nunca, las juventudes representan una pieza clave para el futuro del planeta. Son ellas y ellos quienes heredarán la tierra, quienes decidirán su cuidado o su deterioro. Sin embargo, también es responsabilidad de las personas adultas sembrar en ellas el respeto, el amor y la conciencia hacia la naturaleza.
Un espacio para sentir y reflexionar
Durante este encuentro, el jardín parroquial se volvió un espacio de tranquilidad y respeto que permitió a las y los jóvenes reconectar con la Madre Tierra desde un lugar más consciente y sensible, donde llevamos a cabo un círculo de reflexión juvenil que permitió compartir pensamientos sobre la naturaleza.


Abigail de la Luz Mendoza, una de las integrantes de este grupo juvenil, nos hace reflexionar cuando menciona “La naturaleza no ha necesitado de los seres humanos, pero el ser humano depende totalmente de ella; de aquella que ha alimentado a grandes especies y ha sido testigo de la evolución de la vida en la tierra. Somos nosotros los que no estamos preparados a los cambios que estamos viviendo“. A partir de estas reflexiones surgió una pregunta clave, ¿Estamos listos para evolucionar al ritmo que la Tierra lo necesita?.
Esta pregunta abrió diferentes visiones en las y los jóvenes, lo que permitió reconocer que el cuidado de la tierra no inicia con grandes acciones, sino con pequeños cambios cotidianos que al sumarse generan un impacto colectivo. Así fue como las y los participantes plasmaron en un collage lo que significa la Madre Tierra y la importancia de ser sus guardianes de una tierra viva.
Esta actividad forma parte de la metodología de las 4S: saber, sentir, servir y salud , que guía el proceso formativo del grupo, promoviendo un aprendizaje integral que conecta el conocimiento con la emoción y la acción.






