Durante la reunión plenaria del mes de mayo, el equipo de Amaranto de Mesoamérica compartió conocimientos sobre el valor cultural, nutricional y económico del amaranto, acompañado de un taller práctico de alimentación saludable y un reconocimiento a las madres que integran la organización.

Asociación Civil en Oaxaca

Como cada mes, en el Centro de Desarrollo Comunitario Centéotl AC llevamos a cabo nuestra reunión institucional. En esta ocasión, la plenaria se realizó el pasado 09 de mayo, reuniendo a quienes integramos los diferentes programas sociales y de educación: Bancomunidad, el Centro Demostrativo y Capacitación Agroecológica (CDCA) y Amaranto de Mesoamérica para el Mundo.

En esta jornada, la reunión fue coordinada por el equipo de Amaranto de Mesoamérica, quienes abordaron nuestro eje estratégico de “Identidad Cultural” a través del tema del amaranto, uno de los granos ancestrales que durante más de 30 años hemos impulsado su rescate, cultivo y consumo dentro de las familias oaxaqueñas.

Esta plenaria se dividió en dos momentos importantes: una charla informativa y un taller práctico sobre la integración del amaranto en la alimentación cotidiana.

Los desafíos que enfrenta el amaranto en México

Durante la charla impartida por Mario Rendón Hernández coordinador de la cooperativa de Amaranto de Mesoamérica, reflexionamos sobre los desafíos que actualmente enfrenta el cultivo de amaranto ante el cambio climático. Aunque esta planta es reconocida por su resistencia a condiciones extremas, hoy también enfrenta afectaciones derivadas de las sequías, las altas temperaturas y la degradación de los suelos, lo que impacta directamente en la calidad y producción del grano.

A pesar de ello, el amaranto continúa posicionado como uno de los cultivos más resilientes. Considerado un alimento de alto valor nutrimental o “superalimento”, por su gran aporte de proteínas, fibra, minerales y nutrientes esenciales para la salud humana.

Sin embargo, también reflexionamos sobre una realidad preocupante: aunque el amaranto posee grandes beneficios nutricionales y económicos, sigue siendo uno de los alimentos menos conocidos y consumidos en muchas familias mexicanas.

Durante la plenaria también recordamos la importancia histórica y cultural del amaranto en Mesoamérica. Este grano formaba parte del sistema milpa junto al maíz, frijol y calabaza, siendo además una planta sagrada utilizada en rituales y ceremonias por los pueblos originarios.

Debido a su profundo valor cultural y religioso, el amaranto fue perseguido y prohibido durante la colonización española. Aun así, comunidades indígenas lograron resguardar sus semillas en regiones montañosas de la Mixteca, permitiendo que hoy este cultivo continúe vivo en tierras mexicanas.

Actualmente, además de su valor alimentario, el amaranto representa también una alternativa económica importante para las familias campesinas, ya que su precio comercial supera considerablemente al del maíz. No obstante, la falta de difusión y de políticas públicas enfocadas en su promoción continúa limitando su reconocimiento y expansión.

Aprendiendo desde la práctica

Como segunda parte de esta jornada, realizamos un taller práctico donde aprendimos diferentes formas de integrar el amaranto en la alimentación diaria.

Durante la actividad se elaboró un platillo de rajas de chile poblano con huevo y hojas tiernas de amaranto, acompañados de una ensalada fresca con zanahoria, lechuga, betabel, amaranto, cacahuate y frutos secos.

Asimismo, preparamos bebidas elaboradas con amaranto, como agua de limón con pepino y amaranto, agua de horchata con harina de amaranto y una chocomalteada a base de amaranto y cacao.

Este espacio permitió reconocer que el amaranto no solo es un alimento nutritivo, sino también un ingrediente versátil que puede integrarse fácilmente en la cocina cotidiana.

Como parte final de esta plenaria, también celebramos y reconocimos el valioso trabajo de las mamás que forman parte de nuestra organización, en el marco del 10 de mayo.

Agradecimos la dedicación, esfuerzo y compromiso de cada una de las mujeres que diariamente aportan su trabajo tanto en sus familias como en la construcción de comunidades más justas, solidarias y comprometidas con el cuidado de la Madre Tierra.

Sin duda, esta plenaria fue un espacio lleno de conocimiento, reflexión y emociones, reafirmando que el aprendizaje colectivo y el reconocimiento mutuo son fundamentales para continuar fortaleciendo nuestro trabajo comunitario.

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