Cuando en 1996, el Centro de Desarrollo Comunitario “Centéotl” AC, inició la promoción del amaranto, lo hicimos con el fin de que las familias sembraran en pequeños huertos familiares y atender  problemas de oferta de alimentos que padecía la población con la que trabajamos. La adopción de este cultivo por parte de las familias representa una oportunidad para transformar lo que se ha considerado como los más graves problemas que tenemos: pobreza, vulnerabilidad, inseguridad alimentaria, etc. Hay por lo menos 10 localidades que se han ido apropiando de este noble cultivo, y con ello notamos un aprovisionamiento local de alimentos básicos, pero también un incremento en el ingresos en las familias involucradas.

Este es el esquema de trabajo con amaranto y cómo ha evolucionado en las localidades de atención:

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