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Fortaleciendo Nuestra Identidad Cultural
Desde hace más de 30 años, el Centro de Desarrollo Comunitario Centéotl A.C. ha colocado la Identidad Cultural como uno de los ejes estratégicos que orienta nuestro trabajo comunitario. Para nuestra organización, hablar de identidad cultural es reconocer el conjunto de saberes, prácticas, valores, lenguas, tradiciones y formas de vida que han dado sentido a las comunidades oaxaqueñas y que, durante generaciones, han sido transmitidas de madres y padres a hijas e hijos.
Sin embargo, hoy vivimos un momento en el que la globalización, las modas y las tendencias de consumo están provocando que muchas personas, especialmente las nuevas generaciones, se alejen de sus raíces. Cuando se pierde el sentido de pertenencia también se debilitan los vínculos con la comunidad, se olvidan las lenguas originarias, desaparecen conocimientos ancestrales y se pone en riesgo una parte fundamental de nuestra riqueza cultural.
Fortalecer nuestra identidad cultural significa recordar quiénes somos, de dónde venimos y comprender que nuestro patrimonio no solo está en los monumentos o las festividades, sino también en la forma en que cultivamos la tierra, nos alimentamos, convivimos y cuidamos de nuestra comunidad.
Espacios de Dialogo y Reflexión
Con esta visión, y como parte de nuestra reunión institucional mensual, el Centro de Desarrollo Comunitario Centéotl A.C. llevó a cabo una nueva reunión plenaria, en la que participaron los equipos de Bancomunidad, la cooperativa Amaranto de Mesoamérica para el Mundo y el Centro Demostrativo y Capacitación Agroecológica (CDCA).
En esta ocasión, la plenaria fue coordinada por el equipo de Amaranto de Mesoamérica y estuvo dedicada a reflexionar sobre la identidad cultural alimentaria, un tema que forma parte de la vida cotidiana de todas las personas y que resulta fundamental para la salud, la cultura y el cuidado del territorio.
Hablar de identidad cultural alimentaria va mucho más allá de reconocer los platillos tradicionales. Significa reflexionar sobre los sistemas agrícolas, los conocimientos heredados, las semillas nativas y las formas de producir, preparar, compartir y consumir los alimentos que durante siglos dieron sustento a nuestros pueblos.
Uno de los mejores ejemplos es el sistema milpa, integrado por maíz, frijol, calabaza y amaranto, un modelo agrícola desarrollado en Mesoamérica que no solo garantiza una alimentación equilibrada, sino que también conserva la fertilidad del suelo, favorece la biodiversidad y fortalece la soberanía alimentaria de las comunidades.
A pesar de su enorme importancia, este sistema tradicional ha ido perdiendo presencia con el paso de los años. El abandono de los cultivos ancestrales y el cambio en los hábitos alimenticios han provocado que alimentos como el amaranto, uno de los granos de mayor valor nutricional y cultural de Mesoamérica, sean cada vez menos consumidos por las familias mexicanas. Su historia también refleja siglos de resistencia, pues tras la llegada de los españoles fue uno de los cultivos más perseguidos y difíciles de conservar.
Por ello, desde Centéotl A.C. reafirmamos nuestro compromiso de impulsar espacios de reflexión, formación y aprendizaje que permitan recuperar el orgullo por nuestras raíces, fortalecer nuestra identidad cultural y valorar los conocimientos que nuestros pueblos han construido durante generaciones.
Estamos convencidos de que reconocer nuestra historia, cuidar nuestros alimentos y preservar los saberes ancestrales es también una forma de construir comunidades más fuertes, saludables y con un futuro sostenible.




