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Segundo Encuentro Juvenil: Jóvenes Visitan la Fábrica de Amaranto en Oaxaca

Más de 18 jóvenes de siete comunidades de los Valles Centrales de Oaxaca se reunieron en Amaranto de Mesoamérica para aprender, convivir y descubrir el gran valor nutrimental del amaranto.

Las juventudes son los protagonistas del presente y quienes tienen la capacidad de construir comunidades más fuertes, conscientes y sostenibles, por ello, es importante crear espacios donde puedan aprender, convivir, desarrollar nuevas habilidades y descubrir otras formas de relacionarse con su comunidad mientras fortalecen su liderazgo.

Bajo esta visión, desde el Centro de Desarrollo Comunitario Centéotl A.C. hemos llevado a cabo nuestro Segundo Encuentro Juvenil, una actividad que forma parte del programa Jóvenes Contadores de Historias (JCH) y que en esta ocasión, se realizó con motivo del Día Internacional de la Juventud, celebrado cada 12 de agosto.

El encuentro se llevó a cabo el sábado 15 de agosto de 2026, en las instalaciones de la Cooperativa Amaranto de Mesoamérica para el Mundo, donde reunimos a más de 18 jóvenes provenientes de siete comunidades de los Valles Centrales de Oaxaca: Santa Ana Zegache, Santa Catarina Mixtepec, Santa Catarina Quiané, San Pablo Huixtepec, Ayoquezco de Aldama, San Bartolo Coyotepec y Zimatlán de Álvarez.

En esta ocasión, quisimos llevar a las y los jóvenes a un espacio diferente para que conocieran de cerca la historia, transformación y valor nutricional del amaranto, un cultivo ancestral que forma parte del trabajo que Centéotl A.C. ha impulsado durante décadas.

Aprendiendo desde las 4-S: Saber, Sentir, Servir y Salud

Este segundo encuentro juvenil fue desarrollado bajo la metodología de las 4-S: Saber, Sentir, Servir y Salud, una propuesta que busca que las juventudes no solamente adquieran conocimientos, sino que también puedan conectar con sus emociones, poner en práctica lo aprendido y reflexionar sobre la importancia de cuidar su bienestar y el de sus comunidades.

Esta jornada comenzó con una bienvenida a cargo del ingeniero Mario Enrique Rendón, quien recibió al grupo en las instalaciones de Amaranto de Mesoamérica con una mesa llena de productos elaborados a partir de este grano: cereales, harinas, malteadas, enchilados, galletas y alegrías.

A través de una charla, las y los jóvenes conocieron más sobre la historia del amaranto, el trabajo que Centéotl ha realizado desde hace más de 30 años, sus propiedades nutricionales de este grano y las diferentes formas en que puede incorporarse a la alimentación cotidiana.

Este primer momento permitió que nuestros jóvenes trabajaran la S de Saber, acercandoles a un cultivo que quizá algunos conocían, pero cuyo valor alimentario, cultural y económico pudieron descubrir desde una nueva perspectiva.

Amaranto de Mesoamérica
Amaranto de Mesoamérica

Descubriendo la Fábrica de Amaranto

Después de la charla llegaron los juegos y dinámicas de integración, más allá de ser un momento de diversión, estas actividades permiten que las y los jóvenes convivan con participantes de otras comunidades, formen equipos y fortalecieran los vínculos entre ellos.

Con esta integración, el grupo se preparó para conocer uno de los espacios más importantes de la jornada: la fábrica de Amaranto de Mesoamérica.

Durante el recorrido, conocieron el proceso mediante el cual el grano de amaranto es transformado en cereal y pudieron observar de cerca cómo se realiza el reventado del grano.

Pero la experiencia no terminó en observar. Uno de los momentos que más entusiasmo generó fue el recorrido por el proceso de elaboración de las chocoalegrías, un producto que combina el amaranto con chocolate y que se ha convertido en una de las formas preferidas de disfrutar este grano.

Posteriormente, el aprendizaje dejó de ser únicamente teórico y se convirtió en una experiencia completamente práctica en la que pudieron experimentar y crear su propia chocoalegría, y así descubrieron que un mismo grano puede transformarse en diferentes alimentos.

También conocieron el proceso de empaquetado, comprendiendo que detrás de cada producto existe un proceso de trabajo que comienza desde el cultivo y continúa hasta que el alimento llega a las manos de quien lo consume.

Sembrando vida con pequeñas acciones

Así fue como este segundo encuentro juvenil estuvo lleno de aprendizajes, en donde nuestros jóvenes aprendieron que el amaranto no solamente puede consumirse como grano, cereal o harina, sino también aprovecharse en su etapa de hoja tierna e incorporarse a diferentes preparaciones. Para ponerlo en práctica, el grupo preparó una refrescante agua de limón con pepino y hojas de amaranto molidas.

De esta manera, el segundo encuentro juvenil nos permitió vivir las 4-S de una manera diferente. Aprendimos, sentimos, convivimos y descubrimos nuevas formas de cuidar nuestra salud a través de la alimentación.

Para Centéotl A.C., generar estos espacios significa mucho más que reunir a jóvenes de diferentes comunidades. Significa abrir oportunidades para que conozcan otras realidades, desarrollen nuevas habilidades, fortalezcan sus vínculos y descubran que existen alternativas para construir comunidades más saludables y sostenibles.

Y como parte del programa Jóvenes Contadores de Historias, cada experiencia también representa una nueva historia que contar. Una historia que comenzó en el campo, pasó por las manos de las y los jóvenes y terminó convertida en alimento, conocimiento y una nueva experiencia para compartir con sus familiares y amigos.

Porque cuando las juventudes experimentan nuevas formas de aprender y encuentran espacios para expresar lo que viven, también comienzan a convertirse en guardianes de las historias y saberes de sus comunidades.

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